lunes, 29 de diciembre de 2014

Twenty-fifth.

Y ahí estaba ella. Sentada,  sin ser invitada,  sin ser requerida, en la silla de mi escritorio. Hablando y hablando de sí misma, sobretodo lo que para ella es importante,  como otras veces no sé si estaba buscando atención o si realmente quería hablar conmigo,  como otras veces esa duda se relamió en mi cabeza unos instantes, mientras pretendía escucharla como otras veces, hasta que decidí descubrir qué quería rápidamente, y quizá eso es lo único bueno de ella que siempre va al grano, comenzó a preguntarme por un curso de inglés del cual estoy seguro que no le importa, ni le entusiasma demasiado, no sé qué buscaba o pretendía entonces,  más dudas volvieron a mi cabeza, mientras proseguía me limité a responderle con apremio queriendo ayudarle, decidí mostrarle mis apuntes y casi cometo el error de regalárselos, menos mal no lo hice. Lo curioso, bueno, no curioso, la constante patética que siempre se presenta es, que no sé qué sale de mí pero, siempre le hablo con una convicción y una dicción tal, que me sorprende a mí mismo. "por qué no puedo ser así con quien realmente importa", pensé. Cómo con todas esas mujeres que he querido hablarles en el pasado, y seguramente con las que no hablaré en el futuro.

Me sorprendió el hecho de que se acordará del libro que estuve leyendo efusivamente la ultima vez que la vi,  pero así como me sorprendió, de inmediato me decepcionó el hecho de, que el libro que estaba leyendo lo había ido a comprar con ella. Qué  bolas no? Pero de cierto modo es recíproco o al menos puede que ella piense lo mismo, pues poco después me preguntó si me había leído el libro que me recomendó y ciertamente ni lo había hecho,  ni le había puesto cuidado y hasta hace un par de días no me acordaba ni siquiera de él.  Lo cierto es,  que me causa un enorme fastidio,  tedio ver la hablar con ella,  no por el libro, o su afán o interés en habkar de sí misma y huir en cuanto cree que ya no necesita nada más de mí,  por eso la ignoro,. Por eso no le guardo cuidado a nada de lo que dice, en el fondo si soy honesto realmente le odio,  y es raro que eso suceda,  y mi hermana ha debido de darse cuenta hace mucho tiempo pues no me insiste en compartir demasiado con ella, en el fondo creo que ella también piensa lo mismo que yo. Aun así en el fondo ella no es una mala persona, es solo como mi papá, personas que son cascarones con los demás pero cuando llevas un tiempo conociendo los te das cuenta lo que realmente son, quizá mi papá en el fondo sea más noble,  y no lo es tanto como ella, él realemente se esfuerza por ayudar a los demás algo totalmente indiferente para ella sino puede sacar provecho de ello, aún cuando en alguna que otra oportunidad ha demostrado que puede ser una buena persona y ayudarte en algún momento, no obstante eso no es una garantía de nada porque mi papá también tiene destellos de humanidad y empatía para con nuestra familia pero, en el fondo ambos son igual de egoístas y buscan el mismo reconocimiento que ellos no se pueden dar en los demás,  quizá por eso la odio. Y no es que tenga realmente algo en contra de eso, y quizá no odie eso de ellos, quizá sea el hecho de que no puedo desvincularme de ellos, pues después de todo, son familia.  Y no hay frase más cierta que "tú no escoges a tu familia, ni ellos te escogen a ti pero, sí a tus amigos". Quizá por eso jamás seré su amigo y cualquier cosa que me digan me valga una mierda.

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